martes, 26 de agosto de 2014

Naturaleza Viva



La hija de la lluvia

Berenice predice la lluvia. Le croan croan el hígado y los riñones cuando al instante el tin-tin del agua cae y cae, limpia las heridas del día. No le teme a la piel azul ni debería con esos ojos de pez comiéndose al gato. Su sangre bulle. A veces viene   ---------  A veces va ---------


Cuando va -------- no hay más que abrir la puerta de la casa y notar que tuvo uno de esos días donde todo se derrama, hasta el azúcar.

A veces si viene-------- se desquita en gluglúes y es como dormir en la bañadera. Salta de nube en nube, se deja ver en el relámpago y la puedo escuchar con estruendosa voz en ecos insoportables.
                                               Una mujer que no conoce de represas.

 

 (((((((Tiene sus tiempos de silencioso estanque))))))

 

Hace nacer bajo sus plantas alfalfa, alelíes y  almendras.
Apta para cualquier cultivo.


Bere, bere, berenicesssssssssssssssssssss, glu---glu---glú, chapotea.

 

 
 

jueves, 3 de enero de 2013


“¿Qué tal mi corazón?, preguntó el Hombre de Hojalata
¿Para qué lo quiere?, respondió Oz, creo que no es bueno
que desee un corazón. Hace a la mayor parte de la gente infeliz.
Si se diera cuenta de esto, vería que tiene suerte
de no tener corazón”.
 
 
L. Frank Baum. El Mago de Oz

   


¿Qué pasó cuando el hombre de hojalata encontró a su corazón?


Tu corazón era como un páramo de pastos azules y fondo plateado, que amaneció al encanto de la tristeza para quedarse por mucho tiempo allí.

Apenas inició la luz su recorrido, -sí, un sol gigante y extraño-, la tierra llamó al paisaje para preguntarle qué ocurría.

El paisaje apenas tenía conocimiento de lo que pasaba y llamó fuera de sí, pues todo lo que lo contenía estaba allí mismo. No había ninguna referencia a algo igual que pudiera darle una explicación.

Fuera de sí no había nada, y la Nada le respondió que podía ser, que podía haber una experiencia distinta a ella misma.

El paisaje comunicó a la tierra, que corrió buscando al corazón para decirle que todo era posible. Y éste se echó a llorar respondiendo a su propia intuición, inundando los pastos con tanto llanto. Cuando paró el aguacero, el sol quemó la planicie con sus rayos y todo fue prendido fuego. El aire barrió el encanto de la tristeza y la tierra amaneció.

La tierra que escondía aprendió a revelar.

El corazón se revirtió a sí mismo. Se dio vuelta como se da vuelta un guante para mostrar una nueva piel, una nueva carne: un manojo de rosas.

Comprendió, entonces, que su Ser era un pájaro.

El texto surgió de un sueño en el que era el hombre de hojalata del "Mago de Oz". No me olvido que el hombre de hojalata quería cumplir un deseo, poseer corazón para disfrutar de todas las cosas de la vida.     http://youtu.be/T-RHfXZkT1g

domingo, 4 de marzo de 2012

Jardín hamaca

Había en el aire un olor a ciruelas rojas. Ciruelas redondas con el corazón rojo. Ciruelas de un árbol tocado por mis pies de niña subida a la hamaca. Olor a cielo tocado con la punta de los dedos del pie. 
Quizás eran olor a rosas rosas de pétalos arrebujados como alcauciles verdes. Tan olorosas como los amarillos limones del mismo jardín hamaca de la casa de mi abuela.




No  era la tierra  ni cielo lo que me importaba de este jardín rojo, redondo como una hamaca, que se arrebujaba en un limón verde en el mismo árbol que da ciruelas y da alcauciles, no. Lo que me inquietaba era el pie que podía tocar abuelas, con sabor a ciruelas, y que llevaban su olor a todas partes.
Abuelas que están en cielos donde hay pies y dedos. Que se sienten por los olores que emanan de las hamacas vestidas de limones, rosas y alcauciles, mientras los yoes como yo vivimos en ciruelas, percibiendo infinitamente los olores en todas las cosas y en todas las casas.

domingo, 19 de febrero de 2012

El mundo tal como fue




El paisaje daba vueltas cuando el mundo era redondo.


Los hombres y las mujeres se tomaban de los pies y de las manos, y se propulsaban por las espaldas. Quien por momentos quedaba arriba, se le solía caer el lápiz y las margaritas de los bolsillos, y entonces mucha gente los perdía y no había forma de encontrarlas.


                                              
                                                                                En la era del cuadrado, las cuadrículas estaban de moda. Nacieron las casas y el cubo mágico. Con algunas deformaciones, las bibliotecas parieron
libros pero, ¿quién podía pensar en ellos si surgieron las sorpresas guardadas en cajas?
Un halago se escapaba de la boca si lucías un pantalón cuadriculado.


Pasada la era del cubito, el mundo se vino liso. Tan liso, tan liso que todos éramos petizos, estábamos invadidos por horizontes y nos veíamos a la distancia sin ningún catalejo.
-¡Hola, Juannnn!
-Cómo estás, Pedrito, amigazo, chamigo
No existían las estrellas, los bosques y las piedras.

Todo era un fondo, una sábana de cama, un mantel familiar, un telón sin pliegues. 

Por eso llamó tanto la atención aquel intruso, y alguien dio por iniciada  la evolución de las especies.
                                                        


La vertical
fue
lo
primero
que
aprendí
en
ese
mundo
de

   jirafas     

Mucho más tarde, alguien poco criterioso y al que le gustaban los fideos sin tuco nos llamó homínidos.

sábado, 4 de febrero de 2012

Mi zoología personal ¿Qué son los giraballos?


                                                             Giraballos
para Laura B. y Matías, testigos de mis giraballos

Del césped crecen caballos. Son las flores de los campos. También las hay que son vacas y teros. Los veo crecer con sus patas enterradas, despidiendo relinchos al aire como panaderos. Las flores de caballos se mecen cuando surge el sol derretido por la laguna. Van de un lado al otro persiguiendo maravillas, sucediéndoles la vida como si tal cosa, desenfrenados y libres. El marrón desconoce la palabra dueño, mío, manso, yo, primero. Se perdió en un tajo del cielo, entre la nube y el árbol. El negro suda rocío de cueros y ensaya cabriolas para su propio circo. El blanco se sube en las monturas de los cerros con estribo de albahaca y nuez.
Te confieso que no quiero desgajarlos, amontonarlos en un racimo de manada para ponerlos en mi jarrón, para olerlos al lado de mi ventana cuando lo desee. Y esto es así porque me subyuga el movimiento de péndulo de su cola y temo perder el milagro. Ahora, no sé si verdaderamente están ahí o mis ojos los pone donde quiero verlos, porque en mi crudo corazón siempre he sido jinete de calesitas.

sábado, 21 de enero de 2012

Año nuevo, vida nueva


Para vos, mujer, que no encajás con los estereotipos

                                              
                                 No es cualquier mujer 
                                                                              
Sin brazos como la Venus del Milo. Sin cabeza como la película de Lucrecia Martel. Sin piernas como la ex de algún Beatles. Una mujer Sin. ¿Qué haré con ella? No amasa fideos de abuela. No corre maratones ni micros, no chilla, ni gime, no insulta, no salpica con baba al hablar. No hay chicles de inflados labios rosas de primavera: sin boca, sin flor.


En cambio hay un torso donde parece relinchar un corazón, un órgano semi envuelto en una tela de piel, un palpitar de mariposa. Un torso-corso: cintura inigualable, la suma de quinientas bailarinas, con cuello de percha silenciosa guardada en armarios infantiles. Un torso, sí, reciclado pero fresco y auténtico. Un torso para recostarse en él cuando lloran las trompetas de los ángeles. Un torso para lucir escotes o esconder en un bolsillito campero una hojita de menta encontrada al pasar. Un torso con un niño tibio prendido en el vientre. Un torso de naranja trapezoidal. “Mozo… un exprimido de mujer de ombligo, por favor”.
                                                                                                                                                      Maru

 

                                   Texto inspirado en un maniquí femenino que es sólo un torso


                                                                                   

lunes, 25 de julio de 2011

La exposición- Un diálogo entre cuento y pintura

Ahora que tienen el libro, ¿a qué cuentos pertenecen estos cuadros?










Agradezco la colaboración de los artistas plásticos: Cristina Revichini, Alicia Óngaro, Matías Daragona, Puppy Marcantonio, María Cristina Fernández, Adriana De la O, Mónica Moura, Guillermo Corradi, Alejandro Bozarelli, Mirta Firpo y Jorge Rama.